Los fundadores

Mons. Gregorio Garavito Jiménez

Mons. Gregorio Garavito Jiménez nació el 9 de marzo de 1919 en la vereda Santa Barbara del municipio de Junín en Cundinamarca. Su vocación se inició en el seno de su familia. Cuando cumplió los 10 años entró en el Seminario Menor de los Misioneros Montfortianos junto con su hermano Ambrosio. Alli recibió una educación clasica en latin, griego francés, música y historia la que lo preparó para su vocación.

En 1935 ingresó al noviciado en San Juanito. Luego de seis años de preparación recibió la ordenación sacerdotal el 25 de julio 1942 de mano de Mons. Francisco José Bruls en Villavicencio. En los años 1943 hasta 1945 completó sus conocimientos en los derechos canónicos en la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.

A partir del año 1946 fue nombrado director de las escuelas regentada por el Vicariato

En 1958 viajó por primera vez a Europa como delegado al capitulo generál de los Montfortianos.

El Santo Padre Juan XXIII le nombró como obispo auxiliar en el año 1962 y el 11 de febrero fue consagrado obispo en la Catedral de Villavicencio. A partir de octubre del mismo año asistió a todas las clausuras del II Vaticano en Roma hasta diciembre de1965.

En 1969 Mons. Gregorio asumió la diócesis como obispo residencial. El 3 de mayo 1994, a los 75 años de edad, entregó la Diócesis a Mons. Alfonso Cabezas.

En la temporada como obispo residencial de Villavicencio tuvo lugar también el encuentro con el P. José Otter. Mons. Gregorio pidió por apoyo en Alemania y la Diócesis de Würzburg llevó dos sacerdotes : Luis Böll y Josef Otter

Con el P. José se desarolló una colaboración fructífera para los pobres, los enfermos y los niños de la Diócesis. Fundaron diferentes parroquias, construyeron casas dignas para personas desprotegidas, establecieron la tipografía Juan XXIII. También facilitaron la organización nueva de la Pastoral Social. Siempre les ayudó Doña Dora, la mamá del P. José Otter.

Desde siempre para ellos lo más importante fue, la lucha por los pobres, los niños y los indigenas. Todo esto llevó a la creación de la Fundación Camino de la Esperanza

Mons. Gregorio escribió: „Así también el cáncer destruyó el cuerpo del Padre José otter, pero su alma voló victoriosa y agradecida a recibir de Dios la recompensa por la bella obra realizada con los predilectos del Señor los niños pobres. Lo sentimos presente y muy activo entre nosotros en alemania y en Colombia sosteniendo, animando y aconsejando a los responsables de tan bella obra.”

 

P. José Otter

“El me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado para anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, ...” San Lucas 4,18

Estas palabras del evangelio de San Lucas acompañaron al P. Josef (José) Otter en toda su vida hasta los barrios pobres de Colombia.

Nacio en 1944 en Haibach cerca de Aschaffenburg en el centro de Alemania. Su familía le inculcó de un principio por los valores cristianos y le animó y apoyó para seguir sus estudios de teología en la ciudad de Würzburg. Su papá murió en la segunda guerra mundial y nunca lo conoció. Su mamá lo acompaño por toda su vida incluso a Colombia.

 

Después del bachillerato estudió teología en Würzburg. Roger Schutz y su comunidad religiosa de Taizé influyó muchisimo al padre Jose

 

Después de la ordenación sacerdotal en 1969 se desempeñó en diferentes parroquias de la diócesis. En 1973 escuchó a Monseñor Gregorio Garavito, quien requirió sacerdotes para la diócesis de Villavicencio. Nadie quiso ir a los Llanos porque allá el calor y la malaria complicaba la vida y en el conflicto violento murieron muchas personas. El tomó la decisión: “Allá me necesitan”. El Monseñor Gregorio se convirtió en un amigo, hermano y padre para él. Ya en su primera estadía en Colombia Monseñor Gregorio y el P. pusieron la piedra fundamental del Camino de la Esperanza

 

En 1978 volvió a Alemania y obtuvo el cargo de sacerdote en la parroquia de San Kilian en Aschaffenburg/ Nilkheim.

 

En 1987 la Diócesis de Würzburg le permitió de nuevo a regresar a su querida Colombia. En esta estadía no pudo tolerar la pobreza de los hombres y en especial de los niños. Junto con su amigo y obispo Monseñor Gregorio plantó hogares infantiles, una aldea para jovenes, instalaciones médicas y varios proyectos.

 

En 1995 cuando regresó nuevamente a Alemania y asumió la parroquia de Santa Margarita en Mainaschaff. Acá entendió que debia emocionar y sensibilizar a la gente de la región a través de su carisma positiva y de su testimonio fidedigno para su trabajo en Colombia y la Fundación Camino de la Esperanza.

 

El entonces Presidente de la República Johannes Rau le otorgó en 2003 el Mérito de la República Federal de Alemania. En su condición humilde asumió esa condecoración alta en representación de los colaboradores en Colombia y de innumerables benefactores.

 

Hasta las últimas semanas de su vida acompañó los proyectos de la Fundación Camino de la Esperanza. El 12 de abril 2006 falleció demasiado temprano con 62 años.